miércoles, 24 de diciembre de 2008

¿Por qué caminan lento las tortugas?


¿Te parece divertido que apostemos cada uno a ver cuál de los dos será más feliz una vez que termine esta aventura?

¿Te parece agradable llegar a lo que ellos llaman mundo, que para nosotros es in-mundo, cuando nuestra madre duerme sin darme el beso de la bienvenida y cuando papá no se encuentra en casa todavía?

¿Crees que tenga sentido que arriesgue la vida por ti para vivir en un zoológico de humanos, enjaulado entre tantas calles donde para caminar tienes que respetar hasta las leyes del tránsito?

Perdona hermano mío, pero si tuyas son las ansias de enfrentar esa montaña escarchada, prefiero quedarme en casa, unirme a los sepulcros donde guardaré tu recuerdo, donde acudirás a la cita leyendo mi epitafio escrito por la madre que el luchador social de tu padre no quería, donde el pronóstico del médico tal vez no sea el equivocado.

Tal vez tengas razón, como en eso de que pude haber sido algo y no lo fui, pero tú también serás algo que al final nunca serás.

Si llegas al final de la larga travesía de los senderos escondidos, perdona hermano mío por no haberte dicho antes que eso que encontrarás más tarde, los hombres le llaman vida.

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