jueves, 1 de octubre de 2009

¿Y Qué?



Siento el impulso de alzar mi voz al I n f i n i to
para reclamar mi lugar.


Puedes mirar(me), pero no tocar(me)


Estes de acuerdo o no. (Me da igual).

martes, 29 de septiembre de 2009

No te vayas más...


Y cuando miro detenidamente sus ojos notó en aquellos un dejo de inseguridad, de miedo a adentrarse cada vez más, miedo a experimentar. Como si ya hubiesen sufrido demasiado y estuviesen hartos de conocer, como si con su pasado ya lo hubiesen vivido todo y ya no dan para más. Y comienzo a pensar que algo muy doloroso debió haberles dejado una marca tan profunda, una herida aún abierta o, quizás, completamente consumada pero que el sólo recuerdo de aquella experiencia les producen un apretón tan fuerte en el pecho, como si con ese recuerdo se les fuera su último aliento, como si con el corazón apretado se les fuera la vida.

Y no son capaces de luchar, porque ya son
un alma vencida.

Por suerte aún no es un viejo cuerpo sin alma y muerto entre los muertos.


Y pensar que por primera vez podría haber jurado que poseía esa encantadora escencia que me vuelve loca y que se vuelve loca si no hace al menos una locura por año.

Tristezas de la Luna


Esta noche, la luna sueña más perezosa;
lo mismo que una belleza, sobre muchos cojines,
que con una mano distraída y ligera acaricia
antes de adormecerse la línea de sus pechos,

sobre la brillante espalda de blandas avalanchas,
moribunda, se entrega a largos desmayos,
y pasea sus ojos por las blancas visiones
que se alzan en el azul como floraciones.

Cuando a veces sobre este globo, en su lánguidos ocios,
deja caer una lágrima furtiva,
un poeta piadoso, enemigo del sueño,
en el hueco de su mano recoge esa lágrima pálida,
de irisados reflejos como un fragmento de ópalo,
y a los ojos del sol en su pecho la oculta.

jueves, 5 de febrero de 2009

Rojo Intenso


Pienso y siento con ardiente fervor aquellos sucesos de un agudo color rojo intenso.

Rojo intenso como la boca que buscas constantemente al tiempo de estar juntos y unidos por aquella vehemente y viva pasión, pero que eres capaz de olvidar de una manera tan expedita y provocarme tal desconcierto que sin lugar a dudas noto a cada segundo que esto podría considerarse "supuestamente" un error.
Rojo intenso como aquellas extasiadas caricias y profundas miradas que prometen todo, y a la vez nada.
Aquellas engañosas sensaciones que nos hacen vibrar hasta caer en el mayor de los abismos para hundirnos en el vacío.

Rojo intenso como aquellas armoniosas palabras que nos comprometen a todo, pero ambos sabemos que no trascienden y no quedarán grabadas, es un provisorio compromiso, una de las tantas promesas que no llegarán nunca a concretarse y que no son nada.

Un simple rojo intenso de pasión desaforada.

miércoles, 7 de enero de 2009

Cinco minutos


Un día cinco del quinto mes del año cinco mil quinientos cincuenta y cinco a las 5:55 a.m. descubrió que todo el mundo estaba al revés, en diagonal a la izquierda por un lado y diagonal a la derecha por el otro. El cielo ya no estaba adornado por estrellas, sino por pequeños peces dorados, payasos, de mil colores, formas y tamaños posibles. Y la luna en aquel entonces era sólo un reflejo de lo que alguna vez existió y se transformó, por ciertas extrañas circunstancias, en un pasado tan profundo que por más que se quiera no se podría enterrar, pero que a la vez marcó de tal manera las cosas, la vida quizá, que dejó su reflejo estampado como una huella que alguna vez pareció eterna e inmortal. La existencia de esta estrella se cuestiona hoy en día. Sólo queda su reflejo... en medio de la nada. El suelo ya no lo es. No es nada. Abismo. Sin superficie, por suerte al descubrir que todo estaba al revés ella flotaba en la última nube que quedaba.



(...) La vida fue eterna en cinco minutos (...)