martes, 29 de septiembre de 2009

Tristezas de la Luna


Esta noche, la luna sueña más perezosa;
lo mismo que una belleza, sobre muchos cojines,
que con una mano distraída y ligera acaricia
antes de adormecerse la línea de sus pechos,

sobre la brillante espalda de blandas avalanchas,
moribunda, se entrega a largos desmayos,
y pasea sus ojos por las blancas visiones
que se alzan en el azul como floraciones.

Cuando a veces sobre este globo, en su lánguidos ocios,
deja caer una lágrima furtiva,
un poeta piadoso, enemigo del sueño,
en el hueco de su mano recoge esa lágrima pálida,
de irisados reflejos como un fragmento de ópalo,
y a los ojos del sol en su pecho la oculta.

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