miércoles, 26 de noviembre de 2008

Ojitos de Risa y Gotas de Miel


Un constante pensamiento invade su mente. La incertidumbre es la actriz principal dentro de este espectáculo que causa expectantes momentos de reflexión.
Esta vez ella verá pasar el tiempo, por más dificultad que se le presente pues aún no encuentra señal alguna que le indique cómo actuar.
Se pregunta constantemente si debería guiarse por lo que realmente quiere,
camino que constantemente solía optar pero en este caso, la duda la vuelve a asaltar y se pregunta si realmente vale la pena actuar... si realmente tiene que ser así...
Las horas se escapan y vuelan para no volver. Sin embargo, sabe y siente que al tiempo hay que darle tiempo, sólo espera que no sea demasiado tarde.
Esta vez ella verá pasar el tiempo, teme una nueva desilusión, al rechazo, a sentir algo más... teme ser herida una vez más.
Incertidumbre...
Ella pensó que si ya nada volvía a ser igual no tendría mayor importancia. No había dimensionado aún los parámetros a los que se estaba enfrentando. Sin embargo, en este momento comienza a pulir el complejo rumbo de la nueva melodía que comienza a acompañar sus días y se da cuenta de muchas cosas a las cuales no le había tomado el peso real ni había sentido su esencia verdadera. Se da cuenta que gracias al estrés provocado por la inmensa y compleja lluvia de ideas que invadía su cabeza para crear la hermosa armonía, una especie de soundtrack que representa a esta nueva etapa de su vida, no había actuado como realmente quería, pero no porque ella no quisiera sino porque tal confusión y tal desorden al empezar a fusionar las primeras notas musicales para comenzar a componer aquella canción que inspira calidez y estabilidad la mantenía ocupada y en cierto sentido bloqueada, intentando unir los compases y escribir la nueva partitura.
Ahora que la nueva partitura esta casi finalizada se da cuenta de que le falta un elemento esencial, que fue fundamental a la hora de empezar a componer esta hermosa combinación de sonidos, tonos y colores. Se da cuenta de que la melodía podría sonar hermosa a los oídos de aquellos que nada saben de música, incluso para aquellos que sí saben podría estar aceptable e incluso linda. Sin embargo, ella es perfeccionista y sabe cómo hacer esta melodía la más hermosa y armoniosa de todas, aunque para esto necesita la ayuda y disposición de ciertos músicos, de lo contrario, nada de esto funcionará. Quizás podrá crear nuevas melodías o, incluso cambiar el sentido y rumbo de está canción, pero quedará con la amarga sensación de no haber dado hasta lo último por conseguir la fusión perfecta de los tonos musicales que le dan un toque de divinidad y la convierten en una armonía perfecta.
Con aquel elemento fundamental sus ojos descubrieron caminos que abren y luces que encienden su corazón...

Mañana sale el sol, sé que dirás que no.
Te quiero porque sos como la noche...

Ojitos de Risa y Gotas de Miel.

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